Locura, su auténtica realidad.
Entrando hacia la oscura y fría pesadez de la locura, va acercándose hacia su auténtica realidad. Ideas que interfieren en su cabeza con el fin de evitar angustias, y que de alguna manera u otra, eso es lo que hace que su vida se angustie y se convierta en pesadilla. Una pesadilla llena de mentiras, de maldiciones ocasionadas por su propio ser, por sus propias palabras y como no, por su cabeza. La madre de toda esta gran locura, la que hace que su vida gire entorno a una tremenda soledad que condena su persona a vivir en un mundo en el que nadie más existe para él. Quiere salir. Nada más le gustaría. Pero su miedo se apodera de su cuerpo y mente, haciendo que cada vez se haga más pequeño, insignificante en una sociedad sociable.
Tras pasar el tiempo … no llega la esperada esperanza de que marche, ni los sueños que muy pocas veces pudo tener. Cada vez siente más frío, se siente débil y angustioso, no a gusto en la vida que el destino le deparó. Piensa y piensa, en un posible final feliz, tanto para él como para el resto …
Esta preparado, con miedo, pero decidido. Empuñando el objeto y con lágrimas en los ojos, mirando hacia el Sol y con una tímida sonrisa en los labios, la llamada “locura” que vivió junto a él desgarró su pecho desde fuera hacia dentro. Encharcado de sangre bajo unas calles desiertas, se deja caer apoyando su cabeza en una pared. Alzando su mano hacia el cielo tratando de llegar hasta el, se marcha poco a poco hasta llegar a su último soplo de vida. Un soplo en el que viajó la locura hasta desvanecerse.
Tras pasar el tiempo … no llega la esperada esperanza de que marche, ni los sueños que muy pocas veces pudo tener. Cada vez siente más frío, se siente débil y angustioso, no a gusto en la vida que el destino le deparó. Piensa y piensa, en un posible final feliz, tanto para él como para el resto …
Esta preparado, con miedo, pero decidido. Empuñando el objeto y con lágrimas en los ojos, mirando hacia el Sol y con una tímida sonrisa en los labios, la llamada “locura” que vivió junto a él desgarró su pecho desde fuera hacia dentro. Encharcado de sangre bajo unas calles desiertas, se deja caer apoyando su cabeza en una pared. Alzando su mano hacia el cielo tratando de llegar hasta el, se marcha poco a poco hasta llegar a su último soplo de vida. Un soplo en el que viajó la locura hasta desvanecerse.
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