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Ya no fue quizá.

"Quizá lo suyo fuera quedarme en tierra, seguir guiando aquellos navegantes por carreteras marítimas de zonas costeras. Quizá 70 veranos fueron pocos, quizá me arrepienta de hacer la maleta y guardar su llave bajo cierta maceta.  Quizá mi vida fuera un sueño, quizá mi sueño se convirtió en el tuyo, normalmente hubiera bastado un segundo para contemplarlo contigo desde allí dentro, y es que a tu lado era tan fácil imaginar la mar a nuestros pies... Quizá ya no fue quizá, y un probable se hizo más preciso. Y así decidí ser yo quien navegue por aquellos mares donde una vez alumbraba los hogares de aquellos que partían, sentir la duda, el miedo y esperar probablemente el momento exacto de volver, una vez cierta luz de cual faro me llamara desde proa. Porque recorrer millones de millas no hacen que te olvide, sino que te encuentre en mi propio océano. "

Tu galaxia, mi segundo microcuento.

Imagen
Contemplé la noche. El cielo se mostraba despejado, pocas luces de farolas distorsionaban las vistas. Así pues, al poco tiempo encontré a Andrómeda, esa pequeña galaxia justo al lado de la constelación de Perseo. Estuve observándola más de una hora. Ni el frío ni los tiritones propios de este (o tal vez propios de una reacción del cuerpo) fueron problema para tal momento. Me limité a seguir observando y a dejar libre el pensamiento, mientras que ella misma, Andrómeda, se encargaba de distorsionar su imagen tratando de acomodar mi  mente a base de recuerdos, a base de una galaxia particular, probablemente única en el extenso y característico infinito. Galaxia Andrómeda. Tacto suave, limpio y con olor único. Hogareño, tranquilo, salado, provocativo... Siete adjetivos que describen a la perfección mi galaxia favorita, esa que ni siquiera el cielo, ni el firmamento tienen la oportunidad de tener. Y sabes lo mejor de todo? Que se encuentra expuesto sobre su piel, sobre una extr...

Sentido.

Me he sumergido en la mar. Me he perdido en una historia de amor, una historia en el que el tiempo juega en contra de dos, y a la vez es cómplice de su lealtad. Tan sólo una película española bastó para brotar nuevamente algo que temía no volver a sentir. Quién maneja el tiempo? Quién.. Parece mentira que cada minuto que permanecía sentada en esa butaca sentía a la misma vez el deseo de salír corriendo fuera de la sala, cruzar un pasillo, bajar unas escaleras, plantarme delante y mirarla una vez más... Cada escena, cada plano de dos seres desnudos sin vergüenza y con tanta pasión a la vez que ternura me traían recuerdos en bandeja, llenando de cristales mis ojos y deshaciéndose al parpadear. Esa primera vez en que se encontraron, esa mirada entrelazada, esa mirada. Ese quererse, ese que tanto se anhela, ese que tanto duele, que tanto trae... y me he dado cuenta de que yo también hice promesas. Y esos dos, por personajes que sean de una historia de amor, me han descubierto bajo ...

A día de hoy: Lunes, 21 de Diciembre

“Lo que duele no es el dolor. El dolor es s ó lo una consecuencia, el efecto secundario de algo que nos hizo sufrir y que todav í a hoy sigue haci é ndolo. Me gustar í a que esto que tanto duele fuese lo que me aplasta el pecho y me ara ñ a las v í sceras y el coraz ó n. Esto que se puede paliar poco a poco, con amigos, consejos, medicamentos, horas, sobremesas y tazas de t é . Pero algo me dice que no, que lo que duele no es el dolor. Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la ausencia, el hueco que deja alguien que ya no est á . Echar de menos con contrato indefinido, y saber que quer í a llev á rsela y se la ha llevado, que ya est á , que le han ganado el tiempo esas malditas cinco letras que no pienso volver a juntar en mi boca nunca m á s. Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es conocer una persona menos, borrar su n ú mero del m ó vil, tener que frenarme cuando la iba a llamar y recordarme a m í  misma que ya no puedo, que un d í a pude, y que lo hice menos de l...

Expresar, sentir,vivir. Sin miedo.

Partiendo de la masacre de este pasado Viernes en París, voy a hablar de un tema (más bien reflexión) el cual te hace pensar sobre el sentido de la vida. No voy a entrar en el tema política, ni terrorismo, creo que ya se sabe perfectamente lo que pensamos de ello. Como la mayor parte de mis entradas, vengo a hablar de amor. Y es que, estas situaciones te hacen valorar el amor muchísimo más que hace cinco días. Qué pasaría si mañana mismo me arrebatan parte de mi familia en un atentado, a amigos que en parte son la familia que escoges... qué pasaría si me arrebatan a ese amor único para siempre donde sin más dejara de existir, o viceversa? Lo pienso y sinceramente creo que me volvería loca, completamente. Así que pienso que no voy a dejar de expresar de la manera que sea lo que siento por los que me rodean. Que seguiré bailando salsa con mi madre en la cocina cada vez que ponga música a la hora de hacer la comida, que le daré un beso cuando salga de casa (aunque ya llevo un tiempo h...

Parece que va a llover.

Me gusta el olor a lluvia, porque es como si estuvieras aquí, aunque en realidad no estás. Me gusta, porque me recuerda a ti. Tiene tu perfume, o al menos el perfume que me imagino que tienes desde que no estás conmigo. Y entonces cuando llueve, me gusta salir a la calle y empaparme de ti. El olor a lluvia me recuerda cuando te fuiste, y eso me hace sentir un poco mejor porque, sin quererlo, me recuerda que algún día viniste con la lluvia para quedarte. El olor a lluvia me gusta, tal vez porque hace que sienta que te tengo al lado, o por lo menos bastante más cerca. Entonces, cuando llueve y estoy sola, pienso en dónde estarás, qué estarás haciendo, y me imagino, que el olor a lluvia te va a hacer pensar en mi, porque yo también tenía olor a lluvia en tus recuerdos. Y entonces me gusta cuando llueve, porque creo que es el momento en que tú y yo nos encontramos.

Tiempo.

El tiempo. Una sucesión infinita y sorprendente de milésimas, centésimas, segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, lustros, décadas, siglos y milenios. Desde que el tiempo es tiempo se proclama como dueño supremo del todo y la nada. El tiempo nos da lo mejor y luego nos lo quita. El tiempo pone a cada uno en su lugar. El tiempo pone a todo el mundo en el mismo lugar.   Se desliza suave, discreto, lento, educado. Observamos el tiempo, lo analizamos, maquillamos su paso, tratamos de engañarlo, de engañarnos. El humo tampoco ayuda. No estamos diseñados para visualizar el vacío y la nada en nuestra cabeza, quizás sea porque entonces sería muy fácil imaginarse qué es lo que viene después: la segunda gran aventura, aquella de la que nadie ha vuelto para contarlo, quizás porque no ha podido, quizás porque aún no ha tenido ganas. Como aves de paso que no han venido para quedarse sobrevolamos la tierra y su innumerable cantidad de minúsculas vidas que a su vez, sobrevu...