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Mostrando entradas de agosto, 2015

Fotografias fijas guardadas en la memoria

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Una vez le preguntaron a Lewis Hine un fotógrafo de guerra, por qué había elegido esa profesión, él contestó que si pudiese contar con palabras todo lo que veía, no necesitaría cargar todo el dia con una cámara de fotos. Que ciertos momentos de belleza, de desolación, de horror y de heroísmo, estaban más allá de las palabras. Lewis Hine. Yo también lo creo, hay cosas que no podemos explicar con simples palabras... cosas como seguir vivos, sentimientos como el amor y el compromiso o sensaciones como volver a abrazar a un amigo. Quizá por eso nuestra vida se compone de imágenes, momentos congelados en el tiempo para siempre de decisiones que cambian sin remedio el rumbo de las cosas... de fotografías fijas guardadas en la memoria, que nos recuerdan cada segundo lo hermoso que es vivir. Maryan.

Una noria y un faro bailando al compás...

Cuando te dice la familia "vente que nos vamos a cenar de merenderos"  y aceptas sin preguntar, te subes al coche y pasas el viaje mirando por la ventana a donde sea que fuera. Entonces de pronto te das cuenta de que terminas en el lugar el cual ni te imaginabas terminar... justo al lado del puerto. Y miras, y una noria rueda lentamente y sin cesar, llena de luces y romanticismo, sigues la mirada hacia la derecha y de pronto... lo ves. Dando vueltas su haz de luz, brillante y tentador, notas que la piel se eriza de tal manera que sientes ese frío por dentro escalofriante que te congela y donde el mismo tiempo queda también congelado. Entonces recuerdos te inundan sin parar,  bajas la mirada tratando de evitar no temblar, evitando miradas y no delatarte a ti misma sobre la bomba que sientes por dentro, pero imposible queda, porque como escuché ayer en un concierto... el corazón te grita y manda aunque la cabeza se interponga. Sonríes, de alguna manera sonríes y fantaseas ...

Eternos microcuentos

Existen momentos en la vida los cuales te golpean, te caes y te vuelves a levantar, pensando que llegará otro en el que te devuelva la caída en forma de felicidad. Una felicidad la cual sólo vives una vez, esa que te llena por dentro y te radian los ojos de una luz intensa que junto a los pececillos y las mariposas que revoletean en tu estómago te llenan de vida y de sol cada uno de tus días. Yo, me he sentido asi. Hace un año y diez meses me topé con una mirada transparente, llena de luz, de ternura y la cual cegó mi mirada en una noche de Septiembre. Mientras los días pasaban las horas y el tiempo se quemaban bastante rapido, tanto, que a veces nos faltaban horas en el día para dedicarnos un poco más. Y si os digo la verdad, echo de menos ese tiempo, y todo el de después, todo momento en que el tacto de su piel y mi piel se rozaban a milímetros. Incluso extraño sus bromas y sus enfados, sus idas y venidas, y es que quererla como es me era un placer. Me gustaba su carácter, su pers...