Te echo de menos, y mucho

Os voy a relatar una carta escrita a una de las personas más importantes de mi vida. Ella no sabe nada de esto y por respeto no mencionaré su nombre. Dice así:

Te echo de menos, y mucho.

Echo de menos toda la música que jamás escucharemos, películas que no veremos y libros que no intercambiaremos. Esas canciones que no podré dedicarte con la guitarra o el trocito de mi libro que ya nunca te leeré. Echo de menos no tener miedo a equivocarnos, a querer descubrir África, India, o intentar convencerte de que Irlanda sería un buen lugar maravilloso para viajar las dos. Sentirme estimulada intelectualmente. Discutir sobre como haríamos que este mundo fuera un poquito mejor en el momento que dejáramos de ser "simples jóvenes" pero, que bobada! ya lo estábamos haciendo aunque sin darnos cuenta. 
Echo de menos el sexo contigo. Un sexo pausado, cercano y sencillamente maravilloso. Practicar durante horas un juego sin reglas, juicios ni arrepentimientos. Y vuelve a empezar. Buscarte entre sábanas con las luces apagadas y esperar a que tu risa te delatara hasta hacerse de madrugada. 
Echo de menos observarte mientras te recoges el pelo, tu facilidad para hacerte una coleta perfecta sin tan siquiera, tener un espejo. Ser sexy sin pretender serlo, y es que eso te hace: todavía más sexy. Echo de menos cantar contigo sin dar importancia a si recordaríamos la letra o no. A reir: reír mucho, sin preguntarnos por quién estaría mirando. Cocinar juntas y olvidarnos de aquello que nos decían siendo pequeñas: "Niña, no juegues con la comida". Echo de menos sentir ganas de sorprenderte, re-enamorarte y re-descubrirte. Sentirte como una extensión de mí misma, tener la certeza que siempre estarías a mi lado, que nunca me fallarias y que siempre podría confiar en ti.

Ahora me doy cuenta de algo: recordarte no es malo y mucho menos, echarte de menos. Significa valorar mi historia contigo y eso es algo que nadie, podrá quitarme. Porque enamorarme de tí ha sido uno de los episodios más mágicos de mi vida. Y es que ya no concibo el amor si no es de esta manera: vibrante, sexual e imborrable. De esas cosas, que dejan huella. 
Te echo de menos, y mucho, pero ahora es el momento de sentirnos libres, de respirar, coger aire y seguir creando nuestra historia, esta vez por separado.

Gracias por enseñarme a amar, por ser mi amada y por demostrarme: que si crees en la magia, crearás magia.

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Yo también "Pido La Palabra".